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Saturday, December 3, 2011

La Tía Concepción (Cuento)

La Tía Concepción
Por: Darío Valle Risoto


Prácticamente iba todos los domingos, solo había faltado alguna vez por estar enferma o porque algún pariente lo estaba, quizás también un velorio, cosas de esas.
Era lindo verla regresar a casa a la tía, venía de paso por la feria y entonces venía con el carrito lleno de frutas y verduras y el pecho pletórico de fe católica, salmos y la beneficiosa sensación de haber cumplido con sus deberes celestiales.
La tía Concepción tenía como ciento cuarenta años, vestía siempre de negro, era bajita, gallega y llena de cosas raras además de ese acento que nunca había perdido y que remontaba a Vigo, las montañas de La Coruña o el puerto de Finisterre.

Había quedado viuda muy joven y nuca se había vuelto a casar, su familia en Montevideo había crecido tanto que ya le daba lo mismo besar nietos que a los hijos de los amigos de los hijos de los primos del cuñado de tal o cual pariente del que nunca recordaría el nombre.
Cristiana, católica y mujer de fe sin embargo tenía una visión algo extraña de los mensajes bíblicos y no cejaba de discutir con el cura cuando iba a confesarse, cosa que hacía demasiado seguido para la paciencia de este y quizás para el suicidio de algún ángel allá arriba.
__ Mi nieta se masturba, le dije que es pecado.
__ ¿Qué?
__ ¿Está sordo padrecito?, Que mi nieta se masturba.
__ ¿?
__ No se lo que es pero debe ser malo.
__ Bueno, depende… ¿Cuántos años tiene su nieta?
__ Dieciséis pero tiene mucho cuerpo para su edad, yo creo que debe ser esa comida chotarra que come tanto.
__ Chatarra.
__ ¿Usted también la come?
__ No hija, la comida chatarra que come su nieta, hamburguesas, esas cosas… ¿No?
__ Y las papitas, creo que también toma vino, bueno ustedes los curas también toman vino.
__ No es lo mismo.
__ Dieciséis años… ¿Carla?
__ No, esa salio buena niña, yo digo por Estelita, la que se viste raro.
__ No la recuerdo.
__ ¡Como la va a recordar si después del bautismo no quiso entrar mas a la iglesia!

Y así le iba arruinando al cura de turno el domingo, luego de la misa se iba a confesar casi una vez por mes, como no tenía muchos pecados propios compartía algunos ajenos o lo que ella creía que eran pecados, casi siempre recibía el consejo de algún ave María un par de padrenuestros y los mejores deseos de un sacerdote sonriente pero agotado.

Cierto día se cayó en la calle y le robaron el carrito de las verduras y se le rompieron los lentes, estuvo internada porque le sacaron placas en la cadera. Estuvo insoportable en su habitación de “Casa de Galicia”  La iba a ver tanta gente que comenzó a pensar que se iba a morir, entonces no tuvo mejor idea que pedir que vaya el padre a verla. Allí fueron Sonia Martirena la nieta y su marido a la parroquia a buscar el cura que con su sonrisa franca viajó a por salvarle el alma a la tía.
La encontró mirando televisión y peleando con la otra internada sobre si era bueno que el papa fuera negro o mujer. Mal momento para entrar a verla sosteniendo su manoseada biblia de tapas de cuero.

__ ¡Ya lo sabía, me voy a morir! ___Dijo llorando cuando vio llegar al padre Santiago.
__ No, no, vengo a saludarla nomás.
__ ¿Me robaron, me empujaron, me duele todo y usted viene a saludarme?
__ ¿Qué puedo hacer por usted?
__ Haga algo allá arriba, que los delincuentes se vayan al infierno.
Su nieta se puso a mirar por la ventana, su marido suspiró y la otra internada llamó a la enfermera para pedir cambio de habitación.
El cura arrimó una silla y la saludó, se puso a tratar de convencerla de que se tranquilice y de que todo iba a mejorar.
__ Dos mocosos de gorras, planchas de mierda…
__ ¡Tía!
__ No se preocupe, nuestro señor ya procurará que todo vuelva a la normalidad.
__ Tres quilos de naranjas, las compré en oferta, eran preciosas, un aroma… y estos me las roban, ojala que se caguen toda una semana.
El cura intentaba no reírse mientras su nieta trataba de desaparecer.

Unos días después la tía volvió a la casa, la recibieron con una fiesta que no le gustó, el domingo siguiente fue a misa y luego a por la feria, al regresar reconoció a uno de los chicos que la había robado.
Lo llamó y le dio unos pesos, antes de que se vaya le dijo: ___Toma mi amor, para que te compres pasta base y revientes lo antes posible.

FIN

Saturday, November 5, 2011

Capurro on my Mind (Cuento)

Capurro on my mind
Por: Darío Valle Risoto


El eco se fue alejando, como si las voces fueran cubiertas por la dura frazada del destino, así fue, nada quedó de aquellas madrugadas más no sea los buenos recuerdos que el tiempo suele agradar por mejores y si hubo malos, también pueden transformarse en añoranzas.

Sentir todavía el gusto a mariguana en la boca, la fría y amigable humedad del vaso de cerveza espumeante que casi siempre era Patricia, a veces, solo a veces compraban Norteña y todo porque uno de ellos quería cambiar, en invierno cerveza negra, de cualquier marca, negra como las noches en que salían una y otra vez a recargar baterías al almacén del barrio. El gallego chocho de la vida.

Luego pasaron al vino que era mucho más barato y pegaba más, la droga se ponía cara en verano porque se iba toda para Punta del este y entonces cualquier porro apestaba a trapo viejo pero servía. Nunca probó la blanca, el polvo de ángel, la caspa de dios le daba miedo, la única coca que consumía era la de Montevideo Refrescos mientras los otros esnifaban como chanchos y hablaban de sexo y de transvertís y si Ozzy Osbourne se la comía o no.

Y cayeron de nochecita los Testigos de Jehová, era un veterano con dos pibas gordas, una de ellas estaba fuerte pero lamentablemente no aceptó la invitación a ponerla y estar un poquito más cerca del cielo. El hombre viejo se ofendió y casi los manda a cagar a todos los faloperos, peludos, anarquistas y metaleros, esbirros de satanás que se querían coger a una buena cristiana.

Se fueron los testigos del edificio, se dejaron de golpear puertas atrapando la biblia en el sobaco y dejando revistas Atalaya como regalitos junto a los felpudos de welcome. Uno de los peludos tenía una barba poblada, nariz aguileña y se llamaba Jesús pero nunca pudo caminar sobre el agua, en realidad el agua le gustaba muy poco.

El apartamento olía a semen, mariguana, vino y analgésicos de esos que vienen en bolas de colores y no dejan dormir, mezclados con alcohol rectificados hacen maravillas con el cerebro de la juventud. Ni hablar de cantar el himno nunca jamás y cuando alguna vieja habla de dios lo único que dan ganas de hacer es de tirarse un buen pedo contra el viento.

Pero contra toda predicción volvió la gorda testigo de Jehová, se llamaba Sarah y era más puta que las gallinas sino pregúntenle a los gallos de la tía Teresa. Jesús le daba por atrás mientras ella jalaba cocaína y el gordo Juan le leía la biblia en clave Rolling Stones mientras yo me meaba literalmente de risa y tenía que correr al baño sucio esquivando la mierda de los gatos.

Después se la chupaba al gordo y era una pinturita ver a dos Hipopotamitos haciéndolo mientras Jesús intentaba cambiar un vinilo y le rayaba el disco de Sabbath al dueño de casa.
__ ¡Conchatumadre! ___Gritó, mientras la gorda pegaba unos gritos orgásmicos que parecía que le daban convulsiones.
Medio exagerada.
Y entonces éramos pocos y parió la abuela, golpearon la puerta y llegó una flaca de ojos celestes con un trolito afeminado asqueroso. El gordo en pelotas los recibió de brazos abiertos con su pequeña pichila más enhiesta que mi vergüenza.
Y yo que era el único que no se excitaba con la escena.  La flaca se desnudó y el maricón se la tocó al gordo.

Me fui antes de terminar con dolor de culo por una semana, nunca se sabía como iban a terminar esas cosas, de regreso a casa medio mamadito me encontré con una piba del liceo Bauzá, habíamos sido novios en otra era.
Me miró extrañada porque yo tenía el pelo largo y una remera de Iron Maiden con Eddie transformado en momia.
La llevé al Molino medio de prepo, lo peor de todo es que mis amigos de Capurro nunca me creyeron esto ni me perdonaron que me haya ido. Tremenda orgía según Jesús y parece que el trolito todavía a más de cinco años…no se puede sentar del todo bien.

FIN

La Menor de los Males (Cuento)

La menor de los Males
Por: Darío Valle Risoto


__ ¡Farmacia Castagneto, descuentos para el día de la madre, descuentos!
Malditos auto parlantes. Calor, un calor insoportable y apenas es Noviembre. Se viene un verano de aquellos… o de los otros.
Horacio estaba acostado boca abajo, se despertó entre el ruido molesto del locutor de la promoción y algo que le presionaba el hombro derecho. Era como una cabeza, trató de tantear con el dorso de la mano izquierda y eso le produjo una puntada en el omóplato a la altura…del omóplato, claro.
Había alguien acostado con él y no era una de sus hijas porque estaba…
¿Desnuda?
El fuerte resplandor sobre las cortinas blancas, malditas cortinas blancas que puso Gabriela aquella semana fatídica de la separación. Debió haberlas cambiado o al menos lavado, pero no son esas, esta en otro lado. Así somos los hombres solteros o asolterados. Más bien divorciados o más mal, como quiera que se entienda.
Una muchacha de buen culo acostada casi sobre él, despatarrada, cabellos castaños lacios y largos casi a la altura de unas nalgas apretadas, intensas.
Levanta una mirada con un par de ojos color miel, claros con una nariz rodeada de pecas.
__ ¡Buen día!
__ Buen…
__ ¡Que pedo nos agarramos anoche!
Ella se levanta, no es muy alta, tiene un lunar grande abajo a la izquierda de la espalda con forma de frutilla, no se preocupa en cubrirse. La cama huele a sexo, a sexo y pecado. ¿Cómo huele el pecado?
Sus pechos son un poco, tal vez algo grandes para el cuerpito delgado.
__ ¿Cuántos años tenés?
__ ¡Pero profesor!, ¡No me diga que no sabe la edad de sus alumnas!
A la mierda de vida, una noche en que seguramente hizo el amor con una menor y esa resaca impresionante que solo se podrá ir a la sombra de un calabozo frío mientras dos negros grandotes se bajan las braguetas y sacan…
Horacio se sentó en la cama más rápido que un bombero, se arregló el cabello que le quedaba y buscó las gafas sobre la mesa de luz donde una cajita de condones ya vacía es elocuente recuerdo de lo que no recuerda.
Brenda volvió del baño, luego del ruido a ducha se siente un perfume intenso sobre toda la habitación que es menos arrobador que el olor a sexo pero no menos alarmante.
__ ¿Cojimos?
__No, jugamos al ludo, como cuatro veces. ___Ella sonríe mientras se pone una pollerita a cuadros y el resto del uniforme del instituto.
Brenda, se llama Brenda, Brenda Gutiérrez, la hija del empresario dueño de los Bancos Andinos en Uruguay, vive en Carrasco y tiene más dinero para gastar los fines de semana que lo que gana Horacio  cada mes como profesor de Literatura.
Lo van a castrar, lo van a meter en cana, lo van a coger cuatro negros grandotes, mejor seis con unas tremendas ganas atrasadas y…
__ ¿No sabes donde dejé la bombacha?
__ Acá, debajo de la almohada, no se como fue a parar aquí…
__ Sesenta y nueve, se llama sesenta y nueve, anoche cuando…
__ Sesenta y nueve años le van a dar, después de que doce negros…
¿Pero como mierda siempre se le cuelan negros grandotes como parte del castigo?
Ella se pone la bombachita y Horacio repara en que también está desnudo y sufre una repentina erección como desde que tenía más o menos la edad de…
__ ¡Estás al mango papá!, ¿Nos echamos otro?
Se levantó como un rayo y corrió al baño a vomitar, el whisky, maldito whisky que nunca le gustó y el vodka que sí y el gin que más o menos y esa piba que lo abordó en el boliche y le metió la mano en la bragueta mientas sonaban Los Cadillacs que tampoco nunca le habían gustado.
Brenda al ver que no había feeling continuó vistiéndose, recogió la mochila y miró la hora, hacía como tres horas que había perdido su clase de tenis.
__ ¡Profe!, ¿Me podes llevar a casa en tu auto?
__ ¿Y el tuyo?
__ Las menores no podemos manejar.
__ Menores…de…
__Dieciocho, los cumplo el año que viene.
Horacio ya vestido y peinado parecía otro, se sentó en la cama y poco a poco se le fue ordenando el puzzle de su confusión. Brenda Gutiérrez es la mejor amiga de una de sus hijas, tiene siete hijos, cuatro mujeres y tres varones, es separado y acaba de abusar sexualmente de una piba que tiene menos edad que dos de sus retoños.
__ Me van a meter preso.
Ella fresca como una lechuga se para bien en frente de él que aún sentado en la cama intenta retornar al pasado para no…
__ No digas pavadas viejo, anoche yo te seduje y bien que te hiciste el difícil pero cuando llegamos acá, al hotel, se te fueron las bobadas. A propósito: ¿Hoy estará Lidia por la tarde?, quiero devolverle el libro de Pablo Neruda que me prestó, es una porquería.
__ Lidia es mi hija.
__ ¡Bien guacho!, Parece que la coca de anoche te sorbió la cabeza.
__ ¿Coca Cola?
__ Si de la blanca y en polvo.

Subieron al auto, era mediodía en la vereda de un hotel del centro, ella brillaba al sol como un espejismo y Horacio se sentía raro, a veces cansado, totalmente aterrado siempre y por momentos…
No le faltaba nada: Corrupción de menores, droga, alcohol y… para colmo sabía que esa muchacha no se iba a contentar con ser solo la amiga de su hija, pensó en una celda fría. Sonrió y después de todo: El mal ya estaba hecho.

FIN

Sunday, October 30, 2011

La Militancia Enhiesta (Cuento)

La Militancia enhiesta
Por: Darío Valle Risoto


Liliana era una mujer extraña, a la vez también era especial. Especial puede ser un sinónimo de extraño, claro. Liliana era hermosa, más allá de la belleza que admite algo Hollywoodense, ella tenía una cierta realeza en sus actos…bueno, después de todo parecía más Inglesa que una nativa de Los Ángeles.
Me fui por las ramas. Ella era una mujer de esas que quitan la respiración, no necesitaba desnudarse ni cogerte para tenerte entre las piernas, ella era tan femenina que despertaba calor púbico a su alrededor, aún entre las hembras.
¿Cómo la conocí?
Quisiera contar que nos tropezamos una tarde de sol en Times Square a eso de las cinco y media cuando yo había  dejado Wall Street y ella salía de Harrows con varias cajas de zapatos.
Nada de eso, fue en un asado en lo de Pocho un verano del ochenta y nueve mientras tratábamos de reunir firmas para el plebiscito en contra de esa ley de mierda.
Maritza la esposa del gordo la invitó, eran compañeras de aerobic. ¿Quién iba a pensar que la gorda iba a hacer gimnasia? Mucho menos que tuviera amigas nuevas, sus viejas amistades aceptaron entre líneas a Liliana.
Para colmo no era comunista, bueno, yo tampoco aunque a veces disimulaba serlo para levantarme a alguna camarada con ganas de compartir algo más que las teorías marxistas. Nada más socialista que una bolche de piernas abiertas sobre la catrera mientras se escucha canto popular en la radio.
Me había calentado con Rodrigo y su empecinado anti imperialismo, le dije que pensaba tomar Coca Cola y comer hamburguesas de MC Donnals por el resto de mi vida. Me dijo que era un traidor.
Entonces soliviantado lo mandé a cagar y me dijo: Pequeñoburgués y yo le dije: Pajero y entonces el gordo nos sirvió vino y nos dejó esas sonrisas pacificadoras que solo él sabía dar y entonces hablamos de mujeres y de la última vedette de Olmedo en la televisión.
¡Claro! En ese momento fue que llegó Liliana al chalet de Shangrilla y me la presentaron, recuerdo que me dio un beso que todavía sigue siendo de la puta madre. Nunca olvidaré ese perfume de París que tenía puesto ni su saco de pana marrón ni esos zapatos de piel de víbora tan fuera de lugar caminando en el fondo de la casa de verano.
Éramos como veinticinco sin contar a los niños ni los perros cuando llegó y sin embargo nada más importó, ni las charlas políticas ni siquiera el estado del querido Sixto que seguía en Cuba tratándose un virus contraído en la cárcel de Libertad.
Maritza la sentó a mi lado siempre con esa costumbre de arrimarme mujeres porque no soporta que ande solo por la vida viviendo con una gata como si fuera un puto viejo.

Caía la tarde, los gurises jugaban a la escondida y todos estábamos sentados a la larga mesa hecha con caballetes y tablones. Los árboles nos regalaban miles de reflejos de un sol entre las hojas que junto a la brisa del mar cercano tenían mucho de paraíso.
__ También fui a la facultad de derecho pero no era para mí.
__ Este domingo vamos en la camioneta a Solís y Soca a repartir volantes. ¿Quién viene?
__ ¿Alguien quiere tripa gorda?
__ ¡Que buen vino!
__ Chileno
__ ¿Concha y Toro?
__ No, que yo soy Chileno.
Todos lo miramos a Leandro, no teníamos la más puta idea y lo conocíamos de chicos.
Liliana tenía los ojos verdes o quizás eran de esos marrones pero con un reflejo claro, acaso me importaba menos que estar pensando para adentro como… ¿Cómo le entro?
__ Yo te conocía de antes. __ Me dijo, y fue como si me tiraran un baldazo de agua fría en las bolas.
__ ¿?
__ Salías con Cristina López por el ochenta y tres, fuiste con ella a ver a su padre que estaba por salir de la cárcel y allí nos presentaron, yo fui a acompañar a su madre, conversamos en el patio porque no nos dejaron entrar con ellas.
__ Ya lo recuerdo, su viejo murió antes de la asunción de Sanguinetti.
__ Tanto remar para morir en la orilla, siempre recordaré esa frasecita que me dijo Cristina en el entierro, vos ya no estabas con ella. ___Dijo sonriendo amargamente, sus labios eran perfectamente equilibrados entre sus pómulos apenas salientes y una nariz medianamente fina.
__ ¿Estás en alguna comisión por el referéndum? Cambié la conversación un poco para no seguir hablando de aquella flaca que me volvía loco con sus celos histéricos.
__ No puedo, por mi trabajo.
__ ¿No me digas que sos policía?
__ Trabajo en la embajada de los Estados Unidos.
Un cachito de asado pequeño se me alojó en la garganta y tuve que bajarlo con un gran trago de vino mientras los ojos me ardían por el esfuerzo de intentar respirar.
__ Te lo digo bajito porque creo que solo Maritza lo sabe. __ Me confesó como si fuera una hincha de Peñarol en el Parque Central.
__ Mira que yo no soy comunista. __No se para que mierda le dije eso, no era una disculpa sino una estúpida manera de intentar conquistarla, a fin de cuentas desde que se había asomado por el garaje era todo lo que me importaba en la vida.
__ Ya lo sabemos, tenemos la ficha de todos los de esta reunión en la embajada. __ No me gustó el chiste, me puso nervioso, ella sonrió y allí mismo supe que esa mujer era la mujer.
Dos o tres días después hicimos el amor en el hotel Embajador del centro, rompimos una lámpara de pie y tuve que pagar la limpieza del tapizado de un sofá donde se nos volcó el vino, estuvimos más o menos ocho horas serruchando como dos enfermos. Aún me parece mentira.
Pero lo bueno dura poco y menos en aquellos días tormentosos.

Perdimos el referéndum.
El gordo Pocho tuvo que ser internado por un ataque al corazón, Leandro que en verdad era chileno se fue para su país veintiséis años después de haberlo dejado, todos tratamos de vernos lo menos posible por un tiempo, era como si se nos hubieran muerto todos los familiares en un terremoto.
Liliana se fue a Nueva York por motivos de trabajo, nos despedimos por teléfono, siempre quise creer que en la embajada hacia simples tareas administrativas pero con los años tuve mis propias teorías conspirativas.
La semana pasada en una entrega de premios la vi por televisión, fue raro reconocerla, tan atractiva como hace más de veinte años, parada al costado de la alfombra roja mientras Angelina Jolie y Brad entraban al teatro Chino. La acompañaba un veterano de cabellos plateados y seguro no era el padre.
Nunca quise escucharlo a Rodrigo que sigue jodiendo con que esa mujer maravillosa era agente de la CIA.
Lo peor del caso es que si en ese momento me lo hubiera propuesto, me enrolaba.

Sunday, October 23, 2011

El Viaje a la Niñéz

El Viaje a la Niñéz
Por: Darío Valle Risoto

Introducción: Hace ya algunas noches tuve un sueño extraño, soñé que mediante alguna cosa desconocida mi mente y mis conocimientos viajaban al pasado para entrar en mi yo con doce años, todas mis vivencias de más de cuarenta en aquel Darío asmático con sus padres vivos en el mundo de los años setenta. Este pensamiento me quedó rondando en la cabeza... ¿Y si fuera posible? ¿Que pasaría con un niño que sabe lo que le pasará al mundo hasta el 2011. ¿Le creerían?, ¿Podría hacer que mi padre deje de fumar para que no muera a los cincuenta y siete de cancer al pulmón?. Tal vez y solo tal vez a través de este cuento que comienzo a compartir con ustedes, encuentre alguna de las respuestas a estas preguntas y muchas más. Gracias por estar.

El Viaje a la Niñez
Por Darío Valle Risoto

El mate estaba lavado.
No había muy buena onda en el aire, hacía ya largas horas que deberían haberse retirado a dormir, sin embargo seguían los tres científicos frente a los ordenadores. Catanzaro bostezaba, Lucas trataba de superar sus grandes deseos de prender un cigarrillo y Leticia perdía poco a poco la noción del tiempo.
__Debimos dejarlo para la semana que viene. ¿Qué día es hoy?
__Lunes.
__Viernes __Corrigió la única mujer, Lucas observó su reloj de pulsera pero estaba con la pantalla en blanco, luego recordó que habían bajado el jueves y que…
__ Sábado, tiene que ser sábado. __Aseguró__ Creo… ___Agregó no muy seguro.
__ Me importa una mierda el día, si no podemos calibrar los  flujos de elementos Quark el espécimen se puede perder para siempre.
__ El cobayo 2.03 volvió sin problemas.
__ Volvió muerto Leticia, estaba muerto.
__ Bueno, pero debemos suponer que viajó al siglo XIX según la calibración original.

El viejo profesor Catanzaro escupió su derrota insultando y apagado su ordenador Apple como si se tratara de un enemigo al que hay que sacarle un ojo, se sentía tan cansado, más de cincuenta años como físico cuántico y todavía luchaba al borde del precipicio del gran viaje.
__ ¡Tenía que haber sido carnicero, dentista o hasta taxista, pero tuve que estudiar física… ¡Me cago en dios!

Lucas tuvo uno de sus gestos típicos, nunca perdía la cordura, era flaco, flaquísimo, alto, de cortos cabellos castaños y ojos vivaces, llevaba los lentes de leer y cierta sonrisa se le vino a la cara pecosa cuando tuvo uno de sus típicos atisbos de genialidad.
__ Creo que la clave está en que viajar en el tiempo sigue siendo una imposibilidad a menos que busquemos otra solución al transporte de moléculas al pasado, hemos agotado casi la capacidad de generar energía de nuestro reactor y solo mandamos al pasado a una ardilla. Creo…
__ Cobayo ___Corrigió Leticia Fuentes.
__ Lo que sea, creo que nos entendemos, ya hemos logrado robar imágenes y sonidos del pasado mediante el uso del satélite Ruso y transpolar los elementos quánticos V67 y V209… Se me ocurre…

__ ¡Pero habla ya muchacho!__ Gritó Humberto Catanzaro saliéndose de sus ojos y tratando de arreglar como siempre su cabellera color cenizas.
Lucas fue hasta el pequeño equipo de música que descansaba sobre uno de los innumerables archiveros y volvió a poner el único tema musical que lo centraba en sus pensamientos casi siempre formidables. Sheep de Pink Floyd comenzó con los clásicos sonidos del bajo, pájaros y ovejas.
Lucas miró a Leticia con cierta soberbia, eran colegas pero siempre había convivido su colaboración en base a un enfrentamiento digno pero no exento de cierta carga sexual.
__ ¿Qué esperas? ___ Le dijo ella sentándosele en  frente y cruzando sus piernas perfectas aunque tan cansadas como el resto del cuerpo.
__ Me pregunto si no será posible extrapolar los pensamientos de alguien del presente a su propio cuerpo en el pasado, así sería posible el viaje en el tiempo sin problemas con la materia o el riesgo de la paradoja de tener dos cuerpos en el mismo tiempo espacio, lo sé, si enviamos a alguien antes de su nacimiento tampoco sucedería pero creo que esta nueva idea podría funcionar.
__ ¡Subyugante! ___Exclamó Catanzaro mientras volvía a prender su ordenador pero ahora con más dulzura.
__ Me parece una pendejada. __ Opinó Leticia mientras en su interior comenzaba a trazar mapas mentales y a reconfigurar lo que podría ser el camino más correcto para probar la teoría de su colega que la miraba con una sonrisa perturbadora.

Continuará.

Friday, September 16, 2011

Los Especímenes (Cuento)

Los Especímenes
Por: Darío Valle Risoto


__ Polivalente
__ No lo creo Konrad
__ Bueno, el sistema a veces tiene sus contradicciones, ya casi estamos por perder la cuenta de los diversos internos de abstracción.
__ Creo que esta misión apesta.
__ El Gran Pretor te amonestaría si te escuchara Luartes.
Bajó la cabeza, Konrad no supo si avergonzado o para reírse del trabajo como solía hacerlo, sus antenas se colorearon de rosa fuerte y lanzó un bufido por sus fosas nasales.
__ Deberías cuidarte ese resfrío, no eres el único que ha muerto de sobreexposición a una especie alienígena.
Luartes se acercó a la vitrina, detrás había dos especímenes totalmente desnudos en una especie de recreación de su medio ambiente. La piel azul del Kapaciano contrastaba contra el cristal de Milizzte color negro.
Konrad era un poco menos “azul”, señal de que era demasiado joven aún para ser un científico premiado por los cuatro continentes y catorce naciones de las colonias de Kapacia desde el lejano este a las zonas Balnearias.

__ Macho y hembra les llaman.
__ ¿Se han apareado?
__ Creo que ella lo detesta.
__ Una golondrina no hace verano.
__ ¿Qué? ¿Volviste a tomar licor de Mezxdrecina?
__ Eso tradujo el traductor universal, lo dijo el macho cuando la mujer se acercó a tocarlo.
__ ¿Y como se aparean?
__ Aparentemente el macho coloca su antena dentro de la hembra, por allí, donde hay pelambre.
__ ¡Que asco!
__ Bueno, parece interesante, en su planeta todas sus culturas giran en torno al solo hecho de colocarse las antenas en sus orificios.
__ ¿Más de uno?
__ Y entre machos también.
__ ¡Abominable!
No lo soportó más, se fue llevando su pesado cuerpo humanoide y moviendo su cola por el corredor hasta la soterraza.
Luartes sin embargo sentía cierta atracción por esos raros especímenes cazados en una incursión fuera de los límites más lejanos del vector 304 de Kapacia. Kemo los había cazado cuando bajó en el límite sur del continente llamado Amerrika. Kemo era todo un héroe para los confines del consejo y respetado por los Pretores como nadie antes lo había sido.
Y Kemo era hembra, aunque nadie lo quería considerar.

Luartes se rascó la cabeza calva y sus antenas volvieron a tintinear, se rascó las orejas puntiagudas con sus manos cuidadas de seis dedos delgados y sin uñas como esas que veía el hombre usaba para intentar rasgar el cristal.
__ ¿Querrá decirme algo?
No tendría muchos problemas ya el espécimen había aceptado su condición de tal, eran los suficientemente inteligentes para saberlo, eran parte de la investigación científica del honorable Gran Pretor Kapaciano. ¡Gran honor!
Luartes se colocó el cinturón y activó el campo de fuerza mesoeléctrico antes de entrar.
__ ¿Qué pasa humano?
__ Necesito algo para comer. ¿Tenés pan?
__ Lo podemos replicar. ¿La hembra?
__ ¿La mina?
__ Si… la hembra, no… ¿No es de su agrado?
Se rascó la cabeza, no tenía antenas y estaba calvo en medio a diferencia de la hembra que permanecía contra la pared más alejada con gesto aterrado no bien entró Luartes con su piel azul y sus dos metros y medio de alto.
__ Huele mal.
__ ¿Qué?
__ Olor, huele mal, le hiede todo el cuerpo a la gorda. ¿De repente si le pegan una enjabonada?
El traductor siseo unos segundos pareció enloquecerse, Luartes observó la pantalla donde los caracteres se modificaban a señales auditivas y viceversa.
__ No se lo que es el olor humano, no conocemos esa palabra, tampoco que significa.
__ ¡Con razón!, Vos tenés olor a trapos viejos o a mariguana si se lo mira bien.
__ ¿Le traigo pan?
__ ¿Vino tendrías?
Luartes se fue y apagó el campo de fuerza, el humano ni siquiera había dado muestras de violencia o beligerancia, solamente hacía muchas preguntas y pedía cosas extrañas, el Gran Pretor podría tener respuestas pero en ese momento estaba de viaje en Vaporra XI.
Unos momentos después le dejó el vino y el pan replicados, el hombre le dio una parte a la mujer y se puso a tomar y a comer sin hacerse mucho problema. La mujer se acercó e hizo lo propio pero se veía atemorizada.

Entonces el hombre se volvió a verla y le dijo:
__ Mira gorda en cuanto me mame bien mamado te la pongo.
 Fin

Saturday, September 10, 2011

Algún día (Cuento)

Algún Día (Cuento)
Por: Darío Valle Risoto


__ Algún día tendré que juntar ese laterío __ Pensó Limeño, mientras seguía tirado sobre su hamaca paraguaya disfrutando de la sombra de los nogales. Marta lavaba ropa en la pileta, el olor al perfume del jabón le llegaba entre los gritos de una cigarra que parecía insultarle al sol del verano.
El laterío eran un montón de cachivaches de los que los hombres suelen juntar en algún rincón del fondo de sus casas, por si algo hace falta. Chapas, maderas, unas latas oxidadas, algunos petates viejos y un desvencijado asiento de aquel cachilo que supo llevarlos varios veranos a la playa Pascual sin mayores altibajos.
__ Laurita está embarazada de nuevo.
__ ¿Qué decís? __ Preguntó Limeño cuando ya había pegado un poco los ojos entre la modorra y la somnolencia, Marta estaba colgando unas sábanas casi nuevecitas mientras trataba de ponerle los palillos, su cabello claro brillaba al sol, estaba descalza.
__ Que Laurita espera otro hijo para Febrero o Marzo.
__ ¿Y este de quién es?
Marta se encogió de hombros, los perros comenzaron a ladrar, el cartero pasó, saludó y siguió de largo, esta vez no había cartas para ellos.
Cinco niños y otro por camino, en Villa Pancha no era raro encontrar mujeres llenas de retoños y hombres reacios a formar un hogar, Limeño sin embargo ya llevaba para ocho años con su joven esposa sin problemas y sin hijos.
__ Estaba pensando en pedírselo y criarlo nosotros, como yo no puedo.
__ ¿Qué decís mujer?
El sopor se desvaneció porque esas palabras lo hicieron sentarse en la hamaca que se cimbró contra los troncos donde estaba atada, Limeño se acomodó el sombrero de paja y se pasó la mano por la frente perlada de sudor. Era un poco gordo, narigón y de aspecto brutal pero en el fondo buena persona.
Marta terminó de colgar las sábanas y las fundas y caminó hasta la jarra de jugo de limón, entró a la cocina y trajo hielo para servirle un vaso a su marido que aún sentado en la hamaca la miraba como a una extraña.
__ ¿Pero que te pasa por la cabeza mujer?
__ Quiero un hijo, ella tiene muchos y es más pobre que nosotros, a vos te va bien con la carpintería y yo me la paso sola todo el día y un niño…
Limeño se quitó el sombrero y se rascó la cabeza de pelos ralos y mecánicamente se arregló el bigote antes de aceptar el vaso de las perfectas manos de Marta, nunca sabría como una mujer puede lavar todo el día, enjabonar ropa y fregar los pisos y tener esas manos como de estatuas.
__ Pero no sabemos quién es el padre, ¿Y si sale tonto?, Los otros hijos de Laurita no son muy listos que digamos, el segundo es tartamudo y la tercera le salió sorda…imagínate.
__ ¡Por favor Limeño!
Ella tomó de su jugo, Limeño hizo lo propio, el fresco sabor del agua con limón le alegró la garganta y los hizo olvidarse un poco de los casi cuarenta grados a la sombra. Un verano muy agresivo ese.
__ Bueno… veremos, hablaremos con ella y si está de acuerdo lo adoptamos y después dios dirá lo que pase.
El rostro de Marta se iluminó y lo besó fuerte, casi agresivamente para volver a terminar de colgar la ropa que aún descansaba húmeda en el latón de aluminio.
Limeño volvió a tirarse en la hamaca y a cerrar los ojos, la tarde comenzaba a caer y eso traería un poco de frescor.
__Algún día tendré que juntar ese laterío.
Pensó antes de quedarse amodorrado y casi dormido.

FIN

Sunday, July 31, 2011

Cuentos de Robots 2 - Tercer Mundo

Cuentos de Robots 2
Tercer Mundo cap: 1
Por: Darío Valle Risoto


Estar sin trabajo es complicado y se complica mucho más cuando van corriendo los días y ya no quedan amigos a los que pedir prestado ni muchas cosas que vender, la vida entonces se vuelve un tantito complicada…

Pronto llegaría a los tres meses de retraso en el apartamento y tendría que vivir en la calle o lo que era peor, recurrir a algún pariente de esos que se verían muy felices teniéndolo precisamente a él: “el independiente” viviendo de prestado.
Por suerte la amigable voz cavernosa de Jim le hizo saltar de la cama y tirar ese maldito libro del Quijote al que nunca la había podido hincar el diente del todo.
__ Si no tenés alguna noticia sobre trabajo o un buen asalto que hacer no me interesa.
__ ¡Qué cara hermano!, Tengo algo que puede interesarte.
No le dio ni la mano, entró a abrir la heladera y un frío vacío donde habitaba un limón cortado al medio le dio un claro reflejo de que su amigo estaba pasándola mal.
__ ¿No tenés cerveza, whisky, ni siquiera vino?
__ No, nada de eso pero ya mandé al mayordomo a comprar Champagne.
Jim se sentó frente a su amigo que lo miraba como esos perros que esperan que lo lleven a la calle, para calmarlo un poco mientras iba al teléfono a pedir algo para comer le tiró los folletos sobre el regazo.
__ ¡Que mierd…!
__ ¿Qué preferís Pizza o milanesas al pan?
__ De comida, cualquier cosa y si es posible dos porciones, desde ayer solo comí un refuerzo de un fiambre que pertenece a un animal o animales desconocidos para mí.
Nick tomó sus lentes de leer de arriba de la televisión que estaba apagada y llena de polvo, hacía tiempo que le habían cortado el cable y poco le importaba.
__ ¿Folletos de robots?
__ Cyber androides de la compañía Matsushita, no son robots, robots son los mochetes que te cobran el peaje y todas esas cosas.
__ Perdoname pelotudo… pedí con muzarella por favor, perdoname pero no te vas a imaginar que pienso comprarme un robot justo ahora.
__ Si mi amor, dos porciones de faina, dos pizzotas y dos cervezas de a litro, una negra.
__ ¿Vas a pagar vos?, me imagino.
Su amigo dejó el teléfono y lo miró sonriente mientras el revisaba los folletos que le hacían propaganda a la posible compra o alquiler de seres automáticos bioandroides, les llamaban.
__ El tema es así, acá a Sudamérica envían muchos modelos reciclados, les llaman: Recertificados para no llamarlos “de segunda mano”, resulta que hubo algunos problemas con unos cuantos robots como les llamas vos y por lo tanto ahora tienen un nuevo departamento de pruebas donde les pagan a algunos tipos para que tengan durante quince días a sus productos para chequearlos y todo eso.
__ ¿Qué? ¿Y te pagan?
__ Pagan bien, son unos doscientos créditos por día y solo tenés que devolverle al producto con un informe por escrito y listo.
__ ¿Me mandan un que?
__ Vos elegís el sexo, la edad, lo que más te interese, desde luego que pagan más por hombres que por mujeres pero no creo que a estas alturas quieras tener a un tipo cibernético para ver si funciona bien en tu casa…supongo.
__ Todavía no me hice puto si es eso lo que me estás insinuando.
__ Bueno, no serías puto del todo porque en realidad no sería un hombre.
__ ¿Pero tendría pito y todo lo demás?
__ ¡Claro!
__ No me interesa.
__ Escúchame querido Nick, podes pedir solo chicas, te pagan un poco menos y tal vez hasta te las podes montar y cobrando dinero.
Nick se levantó y fue a abrir la puerta, traían el pedido, miró a su amigo que pagó con su tarjeta de crédito y luego se quedó mirando sobre la mesa a las pizzas y bebidas como un náufrago que llega a un restaurante.
__ Con el estómago lleno vas a pensar mejor, seguro que vas a tener una buena experiencia.
__ ¿Y porque tantas pruebas?
__ Te dije que hubo algunos problemitas con algunos modelos y la compañía no quiere seguir gastando en demandas.
__ ¿Problemitas como…?
__ Yo que se, esto me lo pasó mi prima que trabaja en la recepción, dijo que algunos problemas, cortocircuitos, alguna muestra de violencia… nada jodido.
__ ¿Violencia?
__ ¿Dije Violencia?, No… solo un caso, recuerdo, una chica cibernética cortaba vegetales y…
__ ¿Y?
__ Bueno, su dueño fue a ayudarla y ella se equivocó, una fallita y le cortó…
__ ¿Un dedo?
__ Un poquito más abajo, pero mira que le pusieron el pito de nuevo y…

Continuará.

Este y los próximos capítulos serán colgados proximamente en el blog El Diccionario del Diablo

Sunday, July 17, 2011

Cosita Poca llamada Amor

Cosita Poca llamada amor parte:1
Por: Darío Valle Risoto


Hubo un tiempo en que solía enamorarme y como quién dispara flechas con los ojos vendados le pegaba a cualquier cosa, creo que debería echarle la culpa a mi Cupido personal que seguramente es corto de vista como un servidor o tiene las flechas desalineadas.

Me enamoraba de mujeres raras, bueno, muchas de ellas eran pibas jóvenes no muy lindas, Montevideanas e histéricas tal como marcan los tiempos en este país sin nombre a orillas de un río con problemas de identidad. Un día se levanta mar y al otro charquito.
Por lo pronto era bastante tímido y ensayaba acercamientos laterales sin demasiado tacto preguntando y tratando de trazar un esquema de conducta para formular un plan que me posibilite echarle los perros a la desgraciadita.
Cierta vez me enamoré de una tal Rossana, una muchacha de Canelones con aspecto de vampira o de paciente siquiátrica… bueno de ambos. Me hice amigo, anduve dando vueltas hasta llegar a buscarla a la casa, acompañarla, hacerle regalos, toda una suerte de buenas intenciones  que terminaron como tenían que terminar.

Al poco tiempo me pudrí de andar como un nabo detrás de esta flaca, le hablé y me dijo esa maravillosa frase fuente de decenas de poesías y millones de suicidios: “Yo te quiero como amigo”. Entonces me dejé de embromar.
Al verano siguiente al fin del curso, ella iba al mismo liceo nocturno que yo pero estaba en otra clase. Bueno, al verano siguiente vamos con mi primo Sergio y mi amigo Juan Carlos al tablado del club Fénix y mi primo me mira riéndose y me dice: __ ¿Che, esa no es Rossana?, ¡Pero si está embarazada!
Allí tuve la primera muestra de que me andaba enamorando como un gilipollas de unas locas de la cabeza que no eran para mí. Bien por ella y mal porque desde un principio debió decirme que otro le estaba sulfatando la parra.

Pero ya sabemos que no solo los hombres andamos guardando varias cartas en las mangas en cuanto a las relaciones, me ha sorprendido esto en mis congéneres porque yo suelo dedicarme a una sola cosa por vez, mientras que no se como corno hacen muchos de mis conocidos (hombres y mujeres) para tener varias relaciones, proyectos y flirteos a un mismo tiempo. Creo que yo soy un vago en esto del amor, debe ser por eso.

Años después me enamoré de varias más, una de ellas me tenía flipado hasta que un querido amigo: “El Porteño” me invitó a tomar unas copas y me dijo: __ ¿Pero vos te la querés llevar a la cama o querés adoptarla? ¡Esa mina va a Chantecler para levantar pibes con guita y va a terminar trabajando en un quiosco de quinielas dentro de unos años, gorda y con un marido que la va a cagar a palos!, ¡No es para vos hermano!
Sabias palabras de un filósofo de San Telmo porque fue así, la pobre Teresa terminó hecha un fleco por la vida y cuando me lo contaron no me sentí nada bien.

Cosa fea del destino la flaca de Comunicación que era una especie de espejismo hasta para ella misma y yo como un gilastro arrastrando cadenas de cariño como un fantasma pelotudo detrás de ella. Casi tres años de idas y venidas y hoy que no tengo paciencia con ninguna mujer me parece increíble.

El mes pasado conocí a otra; buen espécimen de fuselaje firme e ideas interesantes que no perdió el tiempo para llevarme a la cama hasta que comenzaron los desvaríos de planes para la extinción de la soberanía de mi hogar.

Aviso: Cuando una mujer te dice a la segunda vez que te visita que debes cambiar las cortinas, debería haber un decreto que permita asesinarlas allí mismo. Pero ese es el mal menor, el otro es la andanada de mensajes por celular con frases existenciales que me producen una suerte de mareo catártico que me obliga a encerrarme y escuchar cuatro discos de Motorhead con el volumen de los auriculares al mango tomándome un litro de Tequila con jugo de naranja y finalmente gritar: ¡¡¡Pero me cago en diosssss!!!

Al tercer encuentro me ve más frío que de costumbre y me sicoanaliza con el profesionalismo del pato Donald y aunque hacemos el amor de nuevo las sábanas están heladas y comienzo a extrañar mis dibujos animados y tomar mate con mi gata Wendy sentada en mi falda. Con las mismas cortinas sucias que tengo hace treinta años y que ninguna enferma me va a cambiar…carajo.


Lamentablemente este no es el fin

Saturday, May 21, 2011

Toxi Taxi (Cuento)

Toxi Taxi 
Por: Darío Valle Risoto

__ ¿Cómo se llama?
__ ¿Quién?
__ Esta piba, está desde anoche y ya pasó como dos veces caminando desnuda entre nosotros tarareando esa espantosa canción de la torta esa…
__ Julieta Venegas
__ Julieta Revergas, esa.
__ Se llama Magendra, creo que es la minita de Luís.
Rolando tomó la lapicera sin corazón y aspiró el último vestigio de cocaína que desparramado ansioso esperaba sobre la foto de comunión de dos hermanas gemelas en el setenta y seis. Miró al techo impregnado de humedad y sonrió, Pepe se rascó la cabeza casi rapada y miró por la ventana, abajo, en la calle comenzaban a armar la feria, la noche se había pasado de largo como un tren perseguido.
__ Esta todo sucio, ¿No vino la señora?
__ Su hijo tuvo un accidente.
__ ¿El negrito?
__ Pablo.
__ ¿Qué le pasó?
__ Se chocó con la moto, se partió una pierna y creo que perdió la cédula.
__ Jua jua jua.
__ Para colmo cuando estaba en el hospital lo reconocieron de un chorreo y quedó preso, entonces la vieja anda como loca tratando de conseguirle un abogado.
__ Mala pata, ahora no tenemos quien venga a hacer la limpieza, ¿Y tu novia?
__ No sabe ni calentar agua la pelotuda.
__ ¿Y para que la tenés?
__ Coje bien…bueno, bastante bien si no anda loca.
__ A veces pienso que es mejor ser puto.
__ Nunca es tarde para empezar pero no conmigo. ¿Eh?
__ Jua jua jua.
__ Mala droga, rebajada mal, tengo un dolor de cabeza que siento que se me está inflando.
__ No te preocupes que siempre fuiste cabezón Pepito. Mirá, ahí viene, se ve que se bañó.
Magendra pasó de nuevo dejando en el aire un perfume a lavanda hermoso, sus largos cabellos casi ensortijados le llegaban justo casi cerca del comienzo de sus nalguitas flacas pero perfectas, tenía el pubis afeitadito formando un corazón.
__ Buen día pimpollo.
No les contestó y se metió al cuarto de Luís. A poco comenzaron a escuchar una canción espantosa.
__ ¿Che?
__ ¿Qué te pasa?, en el cajón de arriba hay unas tripas si querés seguir curtiendo.
__ Gracias pero ya es bastante, la piba esta, no te parece…
__ No, no creo que quiera que se la pongas.
Rolando miró a la puerta del cuarto con ojos vidriosos y la boca seca como un mini desierto, destapó la cerveza y tomó un trago largo, estaba caliente y sin espuma.
__ ¿Qué dia es hoy?
__ Creo que Lunes pero bien podría ser Agosto.
__ Falte de nuevo al trabajo, a cuento de que ya estoy podrido de trabajar para ese judío de mierda.
__ También sos antisemita.
__ No, no es que odie a los judíos en general, es a este judío en particular, individualizado y detectado a fondo como un hijo de puta magnífico, decí que dos por tres me acuesto con la hija.
__ Ahh, No me contaste.
__ Rebeca, tiene como treinta años y es fea como la misma mierda pero muy degeneradita y le gusta mucho que le…
En ese momento entró Luís que llegaba de trabajar en el metro, los miró a los dos tirados sobre la alfombra del living mientras que por el hueco de la ventana abierta se colaba el ruido de la feria en la calle.
__ ¿Siguen desde ayer?, Ustedes deberían estar internados en un psiquiátrico.
__ Dejate de pavadas y entrá a tu cuarto que está tu novia.
Luís dejó la mochila sobre el sofá y abriendo la puerta del cuarto constató que estaba vacío, volvió con los amigos y tomó un poco de coca que apenas dibujaba una bruma sobre la fotos de sus hermanas gemelas.
__ Mala droga muchachos, no tengo novia y en el cuarto no hay nadie.
Rolando y Pepe se miraron.
__ ¡Qué lástima, estaba buena la piba! __ Exclamó Rolando

FIN
 

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